Llegamos alrededor de las 10: 00 y 10:30 de la mañana a la casa de la abuelita Amalia. 

Luego de que la abuelita agradeció a los presentes por asistir,  a cada una de las mujeres nos comenzó a colocar una corona de flores en la cabeza, después a los hombres les entregó un ramito de romero, a todos nos daba con respeto una oración o palabras de prosperidad, salud y bendiciones en el nombre de la madre tierra. “Por fortuna fui la primera en recibir la corona de flores que tenía rosas, romero, salvia, olían riquísimo y a mi me dio mucha serenidad”.

Mientras esperábamos la llegada de más compañeras y compañeros llegaron con canastas que tenían guayabas, manzanas y naranjas y nos las ofrecieron para comer.  Después la hermana Amalia (así se llama su hija de la abuelita), nos explicó acerca de una agua que ellas preparan  y la venden  en el parque ecológico de Cuemanco. 

También compartieron con nosotros diversas recetas entre ellas una que es para personas alcohólicas  y nos invitó a buscar historias de mujeres de paz en internet. 

Cuando ya estábamos todos los invitados nos dirigimos al embarcadero para poder abordar las trajineras. Nos llevaron a un recorrido hacia lo que es la chinampa de la abuelita Amalia. 

Durante el trayecto nos comentó que se está perdiendo una especie de ganso étnico. Nos decía que este ganso no grazna, el sonido que emite parece un ladrido..

Llegamos a la chinampa de la abuelita y ahí tiene sembrado  lavanda,  quintoniles, acelgas y están haciendo un tratamiento en la tierra para poder obtener gas para que se pueda cocinar en la chinampa. La abuelita Amalia compartió con nosotros sus acelgas ya sea para comer o para plantarlas..  También se hizo un pequeño ritual, en donde cada uno de nosotros llevaba un manojito de flores para poder ofrecerlo a la madre tierra en medio de cantos y danzas. Se resaltó la importancia de rescatar todas estas tradiciones que se han ido perdiendo. 

Casi olvido comentar que tienen un temazcal en el que pueden reunirse hasta 45 personas . Ahora por el tema de la pandemia  se encuentra parado. Nos comentó la hermana Amalia (hija de la abuelita) que la finalidad del temazcal no es spa, si no que es para agradecer al abuelito sol, a la madrecita tierra, al viento y al fuego. 

Luego de estar un rato en la chinampa regresamos a la casa de la abuelita, ahí nos recibieron con un rico pozole, había de cerdo, de pollo y combinado. 

La hermana Amalia (hija de la abuelita ) nos dijo que la invitación a esa celebración tan importante fue principalmente en agradecimiento por haber apoyado a su mamá para que le dieran el premio en Derechos Humanos por trayectoria y conocimientos. 

Fueron muy amables con todos nosotros, la pasamos muy agusto conviviendo y compartiendo entre compañeros. Fue una muy muy grata experiencia conocer más de la abuelita Amalia. Finalmente, la abuelita Amalia nos invitó a repetirnos todos los días las siguientes palabras:

“Yo me quiero, yo me cuido y yo me respeto, las flores me dan energía” (al tiempo de repetir las palabras se debe pasar un clavel rojo por la cabeza).

Martha Silvia Ramos, Brigada Kualli Tonalli