Lunes 7 de diciembre de 2020.

                SIN COMPRENDER LO QUE OCURRIÓ EN LA ELECCIÓN DEL 1º DE JULIO DE 2018, LA DERECHA MEXICANA HA SIDO INCAPAZ DE RESPONDER EN FORMA COHERENTE, NI DE ARTICULARSE para iniciar la ofensiva contra el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, que tanto anhelan pero que les está costando tanto trabajo. Así lo decíamos en nuestra entrega anterior y conviene que recuperemos ahora otros elementos que son de extrema utilidad en el debate político. La derecha no ha podido entender que el “voto de castigo” que recibieron, fue el producto de varios factores. El primero fue el enorme hartazgo por más de 80 años de gobiernos del PRI y de sus antecesores, más de 30 años de políticas neoliberales y tres sexenios de una falsa, mentirosa “transición democrática” que quisieron hacernos creer cuando en el año 2000 “triunfó” el Partido Acción Nacional y llevó a la presidencia al blandengue e inepto Vicente Fox, manipulado por Martha Sahagún y su corrupta y ambiciosa parentela.

                LUEGO VENDRÍA EL ATRACO ELECTORAL EN 2006, EL FRAUDE DESCARADO DEL ESPURIO PANISTA FELIPE DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS CALDERÓN HINOJOSA, QUE NOS LLEVARÍA A una falsa guerra contra el crimen organizado que, en realidad, encubrió el apoyo faccioso que empoderó al cártel de Sinaloa y que mantiene en una cárcel norteamericana al exsecretario de Seguridad Pública federal, Genaro García Luna, situación que está por alcanzar al mismo expresidente Felipe Calderón quien está cada día más cerca de la cárcel. El tremendo clima de inseguridad y todo el horror de las ejecuciones a plena luz del día, fueron producto de esa asociación delictuosa entre el gobierno federal de los panistas y de muchos gobiernos estatales y municipales, con las mafias nacionales y locales, en una vergonzosa alianza que ha bañado en sangre todo el territorio mexicano.

                LA INACTIVIDAD DEL ESTADO EN RUBROS SENSIBLES DE LA POLÍTICA, LA ECONOMÍA Y LA SOCIEDAD, PROPICIARON QUE LOS DEMONIOS EMERGIERAN DE TODOS LOS RINCONES. Obreros, campesinos y clases populares, fueron presa fácil de los empresarios, de los caciques regionales, de inmobiliarias y grandes comerciantes que se despacharon con la cuchara grande, porque no había ni ley ni autoridad que los sometieran. Un ejemplo: ¿por qué en México hay más de 1 millón 300 mil discapacitados? Aparte de razones médicas, que también tienen su origen en las políticas neoliberales de abandono de los sistemas de salud, hallamos un elevado porcentaje de accidentes de trabajo, debidas fundamentalmente a la falta de seguridad laboral, instalaciones inadecuadas y falta grave de equipos de seguridad, tolerados por la cómplice y corrupta autoridad de Inspección Laboral, vehículos frágiles y carreteras inseguras que propician miles de accidentes al año, etc.

                EL GOBIERNO FUNCIONÓ DESDE HACE DÉCADAS, COMO UN DEFENSOR DE LOS INTERESES PATRONALES, AUTORIZANDO INCREMENTOS DE PRECIOS, MANTENIENDO CONTROLES salariales, sosteniendo líderes sindicales corruptos y reprimiendo a los trabajadores que protestaban. Todo ello bajo la guía de los organismos financieros internacionales, que le dictaban las líneas de trabajo económicas y políticas que acataban dócilmente, aunque sabían que estaban empobreciendo a toda la población. Modificaron las leyes para permitir mayor explotación de los trabajadores, como fue el caso del outsourcing, figura que legalizó el atraco monumental que han sufrido los trabajadores al ser despojados inmisericordemente de sus prestaciones como aguinaldo, reparto de utilidades, derechos de antigüedad y a la seguridad en el empleo.

LA ULTRADERECHA MEXICANA, CON SUS SOTERRADOS ACUERDOS CON LA “NOMENKLATURA” DEL PRI, LO DESECHÓ EN EL 2000 PARA PONER AL FRENTE AL PANISTA Vicente Fox, que atrajo, con el cuento del voto “útil”, la votación del perredismo que dejó “colgado de la brocha” al candidato de la izquierda Cuauhtémoc Cárdenas. Pero el panismo demostró ser más proclive para llegar a los acuerdos de lo que se pensaba y prácticamente dejó las cosas tal y como los priistas las habían diseñado o negociado. Los mismos líderes charros del sindicalismo blanco, los mismos acuerdos con el empresariado nacional, para repartir los contratos gubernamentales, las mismas cuotas de poder distribuidas en el gobierno federal y en los gobiernos estatales. Todo estaba igual con los panistas, salvo que, por su torpeza e inexperiencia, los problemas iban creciendo cada día más, mientras el gobierno perdía poder y margen de maniobra.

LA “ALIANZA CONTRA NATURA” QUE YA DESDE EL PRIMER AÑO DEL PRESENTE SIGLO SE DIBUJABA COMO EL PRIANRD, SE HABÍA ENTREGADO SIN MAYOR SONROJO A LOS DICTADOS DE la burguesía transnacional. Así fue como nació el hijo bastardo de tal amasiato entre la derecha, reivindicada por el PAN, la izquierda por el PRD y “el centro” priista que se mueve a conveniencia para ambos extremos. Ese hijo ilegítimo nacería en el 2012, con el regreso del PRI a la presidencia, se llamaría “Pacto por México”, forma elegante y hasta patriótica, de llamar al acuerdo mafioso para entregar el petróleo y la electricidad “legalmente” a las empresas extranjeras. Por eso la empresa brasileña “Odebrecht” invirtió tanto dinero en la campaña de Peña Nieto y en sobornos a priistas y panistas, para aprobar la “reforma energética”, cuestión ahora ya reconocida por el convicto y confeso ex director de Pemex, Emilio Lozoya Thalman.

A 20 AÑOS DE HABER CONCEBIDO LA ESPERANZA DEL CAMBIO CON VICENTE FOX, Y DE HABERLA PERDIDO DESDE EL PRIMER AÑO DE GOBIERNO PANISTA, EL PUEBLO NO PUDO articularse en 2006 y Felipe Calderón, con el apoyo cibernético de su cuñado Hildebrando Zavala (que ya está preparando el fraude para el 2021, desde las entrañas del Instituto Nacional Electoral y con la complicidad del consejero presidente Lorenzo Córdova Vianello), infló las cifras a la media noche del día de la elección y con ello se hizo de una minúscula e ilegal ventaja que, sin sonrojo alguno, aprovechó “El Hijo Desobediente” del panismo michoacano, para proclamarse presidente de la República, tomando protesta en forma vergonzosa en la cámara de diputados, entrando por la puerta trasera, mientras el pueblo mexicano bloqueaba el Congreso exigiendo el recuento del voto por voto y casilla por casilla. Se inauguraba así “El Espuriato Calderonista”.

SEIS AÑOS MÁS PASARON Y EL PUEBLO NO ATINABA CÓMO ORGANIZARSE Y, EN 2012, VERÍAMOS ATÓNITOS UN NUEVO ATRACO ELECTORAL, AHORA A MANOS DEL GRUPO Atlacomulco, eterna y soterrada mafia priista que medra desde hace décadas en el Estado de México, aliado con Televisa y la misma derecha empresarial que ahora canalizaba ríos de dinero para elegir a un títere bonito, casado con una guapa artista de telenovelas, para que cuidara de sus intereses y así mantener el régimen de corrupción y prebendas de que disfrutaba. El nacimiento del hijo bastardo fue inmediato y el Pacto por México así lo demostró al materializar todas las “Reformas Estructurales” que se requerían para burlar a una Constitución creada en 1917 por un movimiento campesino revolucionario, teleológicamente, para el bienestar del pueblo mexicano. La historia pospondría la llegada de Andrés Manuel López Obrador seis años más, pero el aprendizaje ya estaba en marcha…