
La pandemia ha puesto al desnudo los costos y el saldo negativo de las décadas de políticas neoliberales y un problema central que nos revelo, como determinate para sobrevivir o no al Covid-19 es: ¿Cómo nos alimentamos? y ¿Cuál es la calidad y posibilidades de alimentarnos sanamente? ¿Cómo y qué hacemos para asegurar prácticas de alimentación saludable en nuestras comunidades? Y la reflexión sobre: ¿Cuáles son nuestras condiciones para hacerlo sustentable?, ¿Quiénes en el campo producen los alimentos y como llegan a la ciudad?, ¿Por que es esencial las actividades agrícolas? ¿En qué condiciones los campesinos y trabajadores del campo están produciendo los alimentos? ¿Qué pasa con la distribución de alimentos hasta nuestras casas? Y ¿Cómo podemos vincularnos con los campesinos y trabajadores del campo, para asegurar una vida saludable? y ¿Cuáles son los posibles vínculos para hacer sostenible el buen vivir entre nuestras comunidades en el campo y la ciudad?
Frente a las anteriores interrogantes, convocamos a la reflexión y acción para crear las condiciones que aseguren una alimentación saludable y sustentable, porque hemos de reconocer que el neoliberalismo fomentó una alimentación chatarra a nuestro pueblo, que enfermo a nuestros cuerpos de obesidad, diabetes, hipertensión y síndrome metabólico entre los principales flagelos que nos afectan.
Estas décadas de neoliberalismo nos han conducido en el día a día a que rechazáramos la dieta y cocina tradicional y se ha ido imponiendo un estilo de la alimentación rápida y no nutritiva de nuestras familias, por las exigencias una vida precarizada, para vivir en nuestras ciudades y en el campo, tenemos que hacerlo con excesiva prisa, dependiendo de largos tiempos de traslado, que no sólo rompen con la convivencia de nuestras familias y comunidades, sino consumen gran parte de nuestro tiempo, en detrimento de prácticas de comida saludable y sustentable y de la actividad física.
Las políticas públicas neoliberales, se quedaron en el deber ser y en los buenos deseos, por ejemplo, lo que se ha enseñado en las escuelas es solamente que todos debíamos de alimentarnos a partir del plato del buen comer y la recomendación de comer frutas y verduras y práctica de hacer ejercicio, pero nosotros miembros de las organizaciones del Movimiento Urbano Popular y en especial de la Unión Popular Revolucionaria Emiliano Zapata, nos pronunciamos porque:
- Se revalore los productos y la cocina tradicional, es especial el cultivo y los productos derivados del maíz como base de la dieta de nuestro pueblo. Para ello, exigimos que exista un marco jurídico de protección a semillas criollas y de apoyos a los productores que cultivan las especies nativas en nuestro país, así como la venta y distribución del maíz criollo, con las reglas de un comercio justo, en el campo y la ciudad.
- Exista un comercio justo y alternativo directo de productores a consumidores entre la ciudad y el campo, con los apoyos gubernamentales necesario para fomentarlo, no solo como parte del consumo de sectores medios sino a nivel popular, de acceso y posibilidad para todos los sectores.
- Promover la siembra de la milpa en todas las escuelas públicas, de todos los niveles educativos, para fomentar la revaloración de la agricultura como actividad central de nuestra vida tanto en el campo y la ciudad. Y para el conocimiento y la formación de las nuevas generaciones en prácticas de agricultura urbana y cuidado del medio ambiente, así como del conocimiento de la nutrición y enriquecimiento de la cocina tradicional.
- Por una formación en las escuelas y en la educación popular de cursos, encuentros e intercambios, para la formación de educadores en experiencias y tradiciones de salud comunitaria donde la alimentación sea parte fundamental de las prácticas de salud comunitaria y del conocimiento tradicional de medicina para el buen vivir de nuestras comunidades.
- Por el desarrollo de una red de comedores populares, que recuperen las mejores prácticas y usos de productos de la comida tradicional, para poder mediante la auto organización de las comunidades en colaboración con gobiernos locales, estatales y federales se asegure una dieta de calidad y sustentable, soporte de la salud de nuestras comunidades, que permita, la organización en el territorio de acciones de educación popular, para el conocimiento y revaloración del maíz y sus productos y con ello la nutrición y cocina tradicional mexica.
- Por la aprobación de la Ley promovida por “Agua para todos, agua para la vida”. Por un plan hídrico local, regional y nacional que asegure el manejo sustentable y adecuado, del otro principal recurso de nuestra alimentación y salud: el agua potable, para todas las familias del campo y la ciudad. Alto a la producción, comercialización y consumo excesivo del agua embotellada, negocio de unas cuantas empresas transnacionales. Por el acceso al agua de calidad para todos, base de nuestra alimentación y salud comunitaria.
Por la protección de las semillas nativas.
Alto a la producción, venta y comercialización de maíz transgénico y
los sus derivados.
Por el reconocimiento de nuestra agricultura y alimentación tradicional y comercio justo de sus productos.
Por una alimentación que nos nutra y nos mantenga saludables a precios populares.
Por una vida saludable de nuestras comunidades.
Por una salud integral, que empiece por una buena alimentación.
Por reconocimiento de la medicina tradicional y comunitaria.
Por una educación popular para la salud y alimentación comunitaria.
¡Alto al envenenamiento con glifosato en nuestros alimentos y de los trabajadores del campo y la ciudad!
¡Por el buen vivir de nuestras comunidades y del conjunto de la sociedad!
Por la aprobación de la Ley promovida por “Agua para todos, agua para la vida”.
Movimiento Urbano Popular
Unión Popular Revolucionaria Emiliano Zapata.
Ciudad de México, 16 de octubre 2020.
