Serían las 6 de la mañana cuando desperté, tenía una inquietud, era 1 de febrero de 1987.

¿Cómo nos iría?  Ojalá que bien, pensé

Que nadie falte.

¡Que lleguen todas las colonias! 

En fin, ¡que todo salga bien!

Hoy era el día en que nos habíamos citado para dar inicio a una nueva etapa en nuestra lucha, formar una nueva organización.  Nos citamos a las diez y todos queríamos ser los primeros. Así que en las colonias (bases), era un alboroto.  Los autobuses, si no alcanzan,  tomen unos de la ruta 100, el chiste es que todos nos vayamos. Traten de no llegar tarde. (Era la recomendación).

Ya había quedado atrás la discusión y el análisis de  la conveniencia de CONSTITUIR una organización social con carácter de masas, donde se incluyeran amas de casa, obreros, migrantes de otros estados – ahora llamados colonos- que habitábamos los cerros,  que cercan la CIUDAD DE MÉXICO (antes D.F.), o bien los lodazales de Cd, Nezahualcóyotl, de  Ecatepec y de muchas delegaciones,.

Era la conclusión de todo un año de promoción, difusión, análisis y discusiones, base por base de la necesidad de que hiciéramos este esfuerzo colectivo.

Recuerdo que a mí me tocó asistir a la colonia Felipe Ángeles, allá por Ticomán, cerca del Poli, donde meses antes habían “levantado” a nuestros compañeros Silvestre y Candelario, el primero salió tiempo después, el segundo hasta la fecha nunca supimos qué pasó con él.

Llegar a esta colonia era toda una odisea, después de brincar 3 o 4 bardas, estábamos en la colonia y me acuerdo que en esa ocasión hicieron de comer las compañeras arroz y manitas de puerco en salsa verde, riquísimo y suficiente para nuestra hambre.

Ahí discutimos y la gente preguntaba, ¿vamos a dejar de ser CONAMUP? No compás, al contrario, nos puede permitir mejorar nuestra participación, pues si vamos como una sola organización regional, podremos mandar una comisión y esta, a su vez, verter en una instancia estatal o regional las tareas y actividades de la misma.

En otra ocasión fuimos a Ecatepec, parecía que estábamos a muchas horas de distancia y lo mismo la gente, lo que no quería era perder su identidad, esa identidad, que nos había costado tanto esfuerzo ir construyendo de a poquito.

Y lo hicimos, así fue el D.F, fuimos colonia por colonia,  en las diferentes delegaciones,  Las Golondrinas, Palo Alto, Primera Victoria, Barrio Norte, Comuna de Santo Domingo, Desarrollo Quetzalcóatl, San Miguel Teotongo, Xalpa, Palmitas, Unidad Habitacional Ermita Zaragoza, en los Municipios del estado de México, FPIN-CPOP de Nezahualcóyotl (col. Villada, las Maravillas, El Sol, Col. Benito Juárez, Las Águilas, Los Manantiales y otras más) y en un trabajo bien importante que tuvieron los compas de Neza en las VECINDADES.

Otros Municipios más fueron, La Paz, Valle de Chalco, Naucalpan. Y siempre en el mismo tenor, ¿las base seguirían siendo quienes decidieran sobre sus procesos de organización Local?. Pu’s claro que sí, esa era nuestra esencia, la LÍNEA DE MASAS. En la perspectiva de que los liderazgos locales y zonales, fueran cuadros políticos enfocados a un proyecto nacional y de transformaciones más adelante.

Y ahí estábamos, cientos de hombres y mujeres que lo más probable pensaran igual que yo, que era la primera etapa de conclusión de esta ardua tarea que  durante un año habíamos realizado. Y confiados en la orientación que nuestros compañeros nos daban, llegaron muchas mujeres, que venían cargando hijos y con el abuelito a cuestas, con un sabor amargo muchas de ellas, pues antes de ir hacia el cine Emiliano Zapata, habían seguramente tenido que pasar por algún trago amargo.

Y sí, nuestra tarea tuvo frutos. Se constituyó ese día 1 de FEBRERO DE 1987, la UNIÓN POPULAR REVOLUCIONARIA EMILIANO ZAPATA.  Ahí, teniendo de cobijo el cine Emiliano Zapata, ubicado en la 

Av. Rojo Gómez,  siendo nuestros testigos de alto honor, 2 veteranos zapatistas quienes, con una emoción enorme, nos pidieron que le pusiéramos el nombre insigne de su general DON EMILIANO ZAPATA. Así surgimos, del mismo fondo de la tierra, como el maíz, que emerge a pesar de las condiciones adversas que pueda tener. Obviamente los quehaceres sociales y políticos se incrementaron. Empezamos a surgir en otros movimientos, el de solicitantes de vivienda. En septiembre de ese mismo año el terremoto nos puso a prueba a todos y de entre los escombros surgimos con la solidaridad y un proceso organizativo de nueva cuenta. Se levantaron los comerciantes ambulantes en búsqueda de nuevas formas de organizarse. Surgieron centros educativos en muchos municipios y otras delegaciones. Así, se fortaleció  al Movimiento, generando procesos de Unidad en el MUP y otros sectores, impulsando aún más el trabajo de las mujeres, y arraigándonos en nuestros lugares de origen, sin descuidar las tareas generales.

Y 35 años después me preguntó

¿Qué hicimos mal? Y en el fondo todas las voces de mis amigos y compañeros que han muerto:

Nada hicimos, lo tuvimos que hacer, seguimos necios… y necios nos iremos, pero detrás de nosotros hay otros muchos que creen que la utopía es posible, que el pueblo es fuerte y necio como nosotros y que seguiremos luchando por un mundo creíble, humano, generoso, sustentable, donde quepamos todos. 

Son 35 años de entrelazar nuestras manos en la lucha cotidiana, de entrelazar nuestros corazones en el amor y el futuro de nuestro país, entrelazar nuestro pensamiento con todas y todos ustedes. Engrandecer nuestro corazòn para seguir guardando los recuerdos de nuestras compañeras y nuestros compañeros que tantito se han ido porque pronto nos volveremos a encontrar con ellos otra vez. 

Que esta nueva etapa nos siga dando fuerzas para seguir conquistando, construyendo y reconstruyendo nuestra patria.

María Elena González Camacho